
Segunda recopilación de personajes típicos playeros, dignos de ser destacados por su esfuerzo en hacerse notar en todo ámbito veraniego.
El intelectual. Persona sobria provista de un buen libro, no menos de 600 páginas para su deleite personal. Con poca predisposición a la inmersión, este individuo de anteojos de sol, solo se preocupa por la lectura. Los hay quienes reposan debajo de una sombrilla en posición yogui y quienes prefieren ir caminando, libro en mano, mientras apasionadamente se interesa por el contenido del libro.
Pareja gay desinhibida. Practicantes de la alopecia corporal, amantes de los rayos UV, adoradores de los colores fosforescentes y practicantes del nudismo, la pareja gay suele ir a la playa provista de revistas del corazón, short de baño tipo slip de lycra, que luego se quitarán discretamente. Portadores de inmensos toallones floreados y grandes anteojos de sol de marcas carísimas, concurren a la playa a terminar de broncear sus cuerpos al sol. No dudan en desafiar todo tipo de reglas prodigándose arrumacos y besos delante del mismísimo Papa si hiciese falta con tal de demostrar su condición sexual.
El surfero y el pescador. Junto en un mismo grupo a dos personajes que se esfuerzan hasta el extremo en desarrollar una actividad que en la playa saben que nunca lograrán. El surfero con su tabla, su cuerpo trabajado y traje de neopreno intenta lograr su cometido en olas que no superan el centímetro. Y el pescador, hombre entrado en años y con un color de piel renegrido por haber pasado toda una vida debajo del sol, hace el esfuerzo sobrehumano en aguas muertas, en aunque sea pescar una medusa o un zapato con tal de aprovechar su canastita, su caña y sus complementos de pesca.
El adolescente deportivo. Suelen ir en grupo, provisto de pelota de futbol, voley o las típicas de pelotas de promoción de cremas solares, con el solo fin de practicar deporte. Su vocal preferida es la “e” que la pronuncian gritando al unísono mientras se dirigen todos y en masa casi en el mismo sentido que se dirige el balón. Su lugar preferido para juntarse a gritar, tirar arena, tomar sol o practicar deportes es cerca de uno.
El caminador ligero. Hombre que quiere iniciar una nueva vida, alejado de los triglicéridos que ha ingerido hasta el día anterior y decide quemar calorías a orillas del mar. Provisto de su reproductor de mp3, sus anteojos de sol comprados en la calle y su slip de baño, va de un lado al otro de la playa, tomando los muelles como límite para dar la vuelta en su camino. El caminador ligero hará todo lo que sea para bajar esos 60 kilitos de sobrepeso que tiene de mas y volver de sus vacaciones hecho una sílfide.
Chulo Playa. Personaje despreciable si los hay. Machista y fascista como características principales, éste suele estar en contra de todo con tal de demostrar su valentía innata. Desprecia a negros e inmigrantes y alaba a gritos a mujeres de trasero o busto prominente. Con postura desafiante y anteojos de sol al estilo policía, el chulo playa mira desde la orilla del mar todo lo que acontece en la playa, sin perderse ningún detalle.
El mirón. Tímido y poco agraciado físicamente, el mirón no puede resistirse a los encantos naturales de las mujeres de poca ropa. Suele tomar sol cerca de mujeres nudistas o en topless. Persona muy inspirada a la hora de entablar conversaciones ridículas con señoritas y de poca virtud a la hora de la conquista.
El copulador playero. Persona que encuentra en la playa el sitio ideal para la relación sexual con su amante. Suele no ser discreto y las horas del día hacen de este personaje un escenario idóneo para la práctica del sexo. No tiene reparos en meter mano a su amante delante de madres, niños y ancianas, y ve como gran alternativa a la playa el coito subacuatico bien alejado de los bañistas ocasionales, siendo de todas formas blanco de todas las miradas.
Los culoblancos. Llámese así a esas personas que deciden hacer culto del nudismo de modo tardío o en una fase posterior a haber tomado sol. La diferencia con el color del culo y las tetas con el resto del cuerpo hace que esas secciones que no han visto el sol en años, pertenezcan a dos personas diferentes. Su actitud es indiferente ante el problema y lucen orgullosos su tonalidad bicolor.
Para terminar solo haré una breve mención personajes en vías de extinción de nuestra fauna playera.
Y esto son:
El guitarrista meloso, que suele acudir al atardecer con guitarra en mano a cantar canciones clásicas para el deleite de las mujeres. Le gusta encender una hoguera para lograr que el contexto sea el ideal.
El enterrado. Persona que siempre se presta a ser enterrado en la arena y que desea que le hagan esculturas con atributos corporales exagerados. Clásico payasito del grupo que hará de su gracia la anécdota del año.
El chiringuitero. Persona que se posiciona con su sombrilla cerca del bar de playa (o chiringuito en España), para ir continuamente a comprar todo tipo de alimentos, refrescos y bebidas alcohólicas para satisfacer su espíritu consumista. Su bronceado no suele ser muy intenso.
Habrá que tener el valor de reconocer que alguna vez, fuimos alguno de estos personajes.
Fotografía gentileza de Miriam Ayerra Riera